Crear ideología en estos momentos resulta una actividad muy provechosa para aquellos poderes que quieren imponer su dogma sin hallar oposición , ni social, ni sindical, ni ciudadana.
En este contexto político-lingüístico, aparece la profusión de eufemismos, eufemismos utilizados por los políticos y por los periodistas creadores de opinión, con el único objetivo de vendernos con toda impunidad la moto.
ATTAC ha escrito un interesante artículo titulado
Mercado de trabajo Financiarizado y su lenguaje cómplice
Trata de explicar como llamando crisis a lo que es simplemente lucha de clases, o la guerra entre modelos sociales y antagónicos, se camufla la realidad para que la clase que lleva las de perder no saque sus armas, las armas de la unidad del pueblo y de los pueblos.
También trata de explicarnos el articulista de ATTAC que el mal uso del lenguaje que lleva haciéndose en la última década respecto de aspectos muy sensibles del Empleo es cada vez más sangrante. de modo que ciertas palabras y expresiones habituales en cualquier texto relacionado con la Economía y el Empleo, se han adulterado en su significado último y pueden ya resultar hasta ofensivas a amplios sectores de la población.
Así, emprendimiento y autoempleo se usan constantemente como algo positivo cuando generalmente son la vía para convertir a trabajadores por cuenta ajena (asalariados con un contrato laboral) en autónomos que con demasiada frecuencia dependen de una sola empresa (habitualmente la misma que les “invitó” a hacer el cambio). Con esto no quiero decir que el emprendimiento y el autoempleo sean malos, en absoluto; pero sí quiero dejar claro que no podemos aceptar un lenguaje hipócrita que puede resultar engañoso.
Por poner un ejemplo, este proceso consiguió que desde la última década del siglo XX, poco a poco las grandes compañías de transporte por carretera, fueran quedándose sin camiones ni conductores. Sus trabajadores tuvieron que comprarse con un crédito o un leasing su camión convirtiéndose así en “emprendedores” propietarios de su propio negocio; pero para hacer exactamente lo mismo que hacían cuando trabajaban para la compañía de transporte, eso sí, siendo propietarios de su camión y teniendo que trabajar más hora por menos dinero, bajo la presión de las deudas contraídas.
Lo mismo ocurre con otras palabras cuyo uso es torticero y engañoso, Ejemplo: Competitividad, que en realidad quiere decir bajada de sueldos y supresión de derechos; movilidad funcional y geográfica,es decir, presión sobre las personas trabajadoras para aceptar trabajos en cualquier lugar lejos de su familia; horas de prácticas, es decir, personas estudiantes que trabajan gratis. etc
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Por poner un ejemplo, este proceso consiguió que desde la última década del siglo XX, poco a poco las grandes compañías de transporte por carretera, fueran quedándose sin camiones ni conductores. Sus trabajadores tuvieron que comprarse con un crédito o un leasing su camión convirtiéndose así en “emprendedores” propietarios de su propio negocio; pero para hacer exactamente lo mismo que hacían cuando trabajaban para la compañía de transporte, eso sí, siendo propietarios de su camión y teniendo que trabajar más hora por menos dinero, bajo la presión de las deudas contraídas.
Lo mismo ocurre con otras palabras cuyo uso es torticero y engañoso, Ejemplo: Competitividad, que en realidad quiere decir bajada de sueldos y supresión de derechos; movilidad funcional y geográfica,es decir, presión sobre las personas trabajadoras para aceptar trabajos en cualquier lugar lejos de su familia; horas de prácticas, es decir, personas estudiantes que trabajan gratis. etc
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