Cuando decimos aquí, hablamos de la UE. Pues bien...LOS LOBBIES BANCARIOS MANDAN EN EL DÍA A DÍA DE LA VIDA POLÍTICA DE BRUSELAS y no lo hacen en la sombra, ni como poder oculto, sino por ley.
Bruselas les dio carta de naturaleza hace ya muchos años porque consideró que su conocimiento de los distintos sectores contribuiría a que los funcionarios y los políticos europeos decidieran políticas más ajustadas a la realidad. Desde ese punto de vista, consagrado en los textos legales comunitarios, los lobbies, más que parte interesada, son colaboradores necesarios en la gestión política de la Unión.
Como consecuencia de ello, hoy en Bruselas trabajan de 15.000 a 20.000 lobistas. Se distribuyen en todos los sectores de la actividad comunitaria. La mayoría representan a sectores empresariales y empresas. El bancario es seguramente el más potente: por ejemplo, Citigroup cuenta en la capital comunitaria con 40 empleados especializados y los demás gigantes financieros europeos, norteamericanos y asiáticos no le van a la zaga. No pocos de esos especialistas son personajes de primera fila, desde antiguos presidentes de bancos centrales a consejeros, en ejercicio, de grandes entidades privadas. Y dado que la UE carece de expertos independientes y sólo cuenta con sus funcionarios, son ellos los que terminan por dar forma y contenido a las iniciativas europeas en la materia.
¿EN QUÉ INTERVIENEN EXACTAMENTE LOS LOBISTAS?
En todo lo relativo a:
- Transacciones financieras
- El control de los bonos de los ejecutivos
- Reglamentación de los fondos especulativos
- La prohibición de las ventas al descubierto
ES DECIR, INTERVIENEN EN LOS ASUNTOS MAS SIGNIFICATIVOS DE LA CACAREADA REFORMA DE LAS PRÁCTICAS BANCARIAS QUE HAN CAUSADO EL DESASTRE ACTUAL
Y sus dictámenes, o su capacidad para retrasar las decisiones al respecto, son los que terminan imponiéndose. Sin alharacas, en el discreto quehacer de los despachos. A los lobbies bancarios se debe, más que a cualquier otra cosa –incluida la presión de los gobiernos- que Europa haya hecho tan poco -comparado, por ejemplo, con Estados Unidos- para restringir sustancialmente la libertad de acción de los banqueros.
CONCLUSIÓN: EN LA MAL LLAMADA DEMOCRACIA DE LA UE, NOS GOBIERNAN LOS BANCOS... Y ASÍ NOS VA