Nadie duda a estas alturas de que los miembros del Gobierno y los de la oposición, los partidos políticos y los políticos en general, no gozan de una buena estima por parte de la ciudadanía. la conclusión es que dos de los poderes del Estado, el ejecutivo y el legislativo están absolutamente tocados y a punto de estar hundidos, pero...¿qué ocurre con el tercer poder. El judicial?.
Precisamente la actuación de este poder con sus resoluciones imputando o encarcelando a políticos, ha sido determinante para dañar la línea de flotación de los otros dos poderes.... pero realmente este poder no está contaminado por la corrupción generalizada del Estado ¿ cuántas páginas periodísticas ha llenado el caso Garzón ? ¿ Cuántas páginas llenará el caso del presidente del TC afiliado al PP ?. Pero independientemente de esos renombrados casos, la simple labor judicial de andar por casa, empieza a estar en el punto de mira de la opinión pública que siembra la duda sobre el buen hacer de los miembros de dicho poder judicial al elaborar sus resoluciones y al mismo tiempo están empezando a salir a la luz, ya no actitudes de jueces a nivel individual, sino posibles tramas de corruptelas amparadas o impulsadas por la judicatura para beneficio personal de los implicados.
ENLACE A LA NOTICIA
Imprimir artículo