Las basuras y los olores a muerto del IML, procedentes de residuos de autopsias sin recoger y dispersas por el edificio y que apesta al personal del IML, al del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria, al personal de vigilancia y de limpieza y a la ciudadanía. Alcanza unos límites que ya no admite más excusas porque puede suponer un problema de salud pública.
Y hablando de basura. Poco más que un basurero es el archivo judicial que ha quedado en Decano Prendes Pando en Gijón, para martirio laboral del personal de auxilio que se ve obligado a rebuscar en ausencia total de medidas de salud, documentos que nunca aparecen, porque no están archivados, sino revueltos, lo cual impide atender las reclamaciones de la ciudadanía, la cual se va del órgano judicial, sin saber si alguna vez llegará a sus manos el documento que necesita y que está enterrado en la pocilga del Archivo del antiguo edificio judicial.
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