Fue hace hoy 25 años. Se obligó al gobierno con mayoría absoluta de Felipe González, a retirar el plan de empleo juvenil y sus contratos basura y abrir un proceso de negociación con los sindicatos en cuya negociación se consiguió equiparar las pensiones al IPC, subir el salario de empleadas y empleados públicas y la implantación de un incipiente estado de Bienestar.
En la España actual, todo es infinitamente peor que en le España de entonces, pero nadie es capaz de imaginarse una respuesta como aquella.
La pregunta es ¿ por qué ?...
La respuesta no es sencilla y simplificarla sería caer en la demagogia fácilmente.
Así que sin intención de profundizar, si nos atrevemos a afirmar que la culpa se reparte entre todas y todos los protagonistas de esta historia, sindicatos y clase trabajadora que nos hemos acomodado en el consumismo fatuo y abandonado la vigilancia, olvidando que todo el camino recorrido hacia adelante,a lo largo de años, con lucha y constancia, se puede recorrer hacia atrás de manera precipitada con nuestra culpable connivencia por omisión.
De seguir las cosas así y si nadie las torna, no tardando mucho, será imposible repetir la hazaña huelguística de 1998, al menos de manera legal y sin enfrentarse nuevamente a la represión......El derecho a la huelga está en peligro de extinción y no parece preocuparnos mucho, probablemente porque no esté en nuestro ánimo hacer mucho uso de él. Sin embargo quién trabaja en hacerlo desaparecer, lo hace consciente del peligro que el ejercicio de ese derecho supone para mantener su poder y el de aquellos intereses espúreos que representa.
Si entregamos las armas al enemigo, estamos aceptando la rendición. Después las protestas serán baldías
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